lunes, noviembre 17, 2008

Virgo y yo

La virginidad está sobre o subvalorada, ya ni sé. Algunos puritanos dirán lo segundo, los más progre lo primero, pero yo, sinceramente, no sé. Para mí que esa palabra, virginidad, es uno de los tantos lujos sexistas, machistas y hasta misóginos que se reserva nuestro vocabulario. Miren que Virgo, la diosa virgen, como si sólo las mujeres pudiesen ser vírgenes, en el fondo se dice: sólo ellas DEBEN serlo. Basta con ver que las vírgenes célebres son todas mujeres: Virgen María, Virgen de Guadalupe, Teresita de los Andes, casta y pura... todas beatas intocables, con su virginidad a cuestas como valor máximo. Virgen como sustantivo y como adjetivo, pero siempre femenino. No se habla de Jesús virgen, aunque se supone que el nunca intimó (qué palabra más cursi) con nadie. Él es Jesús a secas, porque es hombre, Cristo redentor y la weá. Y todo este cuento religioso se reproduce a la realidad terrenal y resulta de ello que nunca los hombres se jactan de ser vírgenes (a menos que sean o pretendan ser como los tipos de Yo amo a Laura), como si eso fuera "poco masculino". Y las mujeres, lo contrario, son mejor miradas si son más castas y puras y virginales, eso es casi un plus. Bueno, probablemente ya no lo sea, es decir, ahora alguien que busque a una mujer así, estará buscando en el siglo equivocado. Igual, supongo, finalmente, la balanza de los siglos de ha nivelado su resto. Ni hombres ni mujeres necesitan ser vírgenes ya. Digamos que pasó de moda, al menos desde hace unas 3 ó 4 generaciones. Virgin no more. Ahora es mejor tener experiencia sexual, ése es el plus. Mientras más, mejor. Y la pobre Virgo se va a vivir al claustro con las monjas. ¡Subvaloración! gritarán quienes creen en el cielo. Yo no creo, así que me callo, pero sigo pensando en la virginidad, ahora como sinónimo de estar solo. La pobre Virgo está sola, pero ya no es digna de estarlo, sino que se le exige que busque compañía. El y la virgen no pueden serlo por mucho tiempo ya... tienen que empezar a buscar quien los desvirgue. Ya no importa demasiado quién, ni cómo, sino que pase, para empezar a "participar" en esta verdadera competencia del sexo. Cantidad por sobre calidad, en términos económicos, sexo como moneda de cambio por: cariño, aceptación, placer, dinero... o lo que sea. Sexo porque es lo que vende, Virgo perdió su valor en el mercado. Sólo sirve en la medida en que dejará de serlo (como los niños en el siglo pasado). La carrera por perder a Virgo se acelera y ella de lamenta de verse abandonada día a día, más solitaria cada vez. Entonces yo, la bestia horrible, la miro enamorada y le prometo: nunca me alejaré de ti. Pero ella sólo puede lanzarme una mirada despreciativa, pues sabe que prometer lo evidente equivale a no prometer nada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y de verdad sería mejor no tener deseo sexual, ahorraría un par de cachos. Muchas veces me odio por ser tan esclavo de las hormonas, es penca la weá, lo encuentro injusto.

un tian de mentiritas dijo...

No me cabe más que señalar que estoy totalmente de acuerdo con la postura machista falogocéntrica del rito a la virginidad femenina.
Y sí, la pobre Virgo se nos queda sola y maltrecha, casi como prostituta cincuentona de calle Esmeralda.
Lamentablemente debo confesar, como tu comentarista anterior, que uno se deja llevar por las pasiones y pasarse por las bolas a la pobre Virgo. Sí, pasa y es penca. Culpo a mi madre, porque la madre tiene la culpa de todo, dijo el tío Freud.
Algún día reivindicaremos estas cosas, mon chérie. Sisis. Así será. Hasta entonces, solo nos queda este pedazo de ciberespacio para dejar el útero descargándonos. Con sudor y secreciones varias.

Un besote, guapa.

Tian ;D