Estos han sido días fluctuantes. Por momentos he andado feliz con todo lo que me pasa, con mi familia y mis amistades, mis pequeños logros, incluso con mis equivocaciones, en las que encuentro algo cómico después de todo. Y luego a otro instante vuelven las inseguridades, las incertidumbres y el pesimismo, que no sé qué hago, para qué lo hago, si lo logro, si me gusta, si le pudiera gustar... ambos estados están metidos ahí, en ese caos de sensaciones que soy, y varían según la chispa que los provoque: una llamada, una mirada, una palabra, una canción... y qué rayos, no sé quién inventa este guión tan destartalado y sin asunto, esta sonsa tragicomedia, o teatro del absurdo, ni tampoco sé cuándo acaba, sólo sé que a veces no queda más que pedir perdón. Así que perdónenme por tanta insconsistencia, por tanta razón coja y argumento tuerto, por el abrazo y el llanto repentino, por la risa y la caricia inusitada, por esa forma informe que tengo de estar y no estar, porque puedo y no quiero, porque quiero y no puedo, porque en un minuto los amo y enseguida los odio... lo que pasa es que en el fondo sigo siendo una puta adolescente y me enamoro y desenamoro con tanta facilidad...
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3 comentarios:
dejá de pedir perdón... vivís con culpa. Aceptate tranquila, que estás bien como sos, y al que no le gusta, q se lo banque nomás...
claro, ahora pideme perdón por haber pedido perdón XD
yo te quiero asi, como dijo chichi peralta.
saludos y abrazos pequeña^^
Demonios, yo siento de la misma manera... Es todo tan caótico, que desespera.
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