A veces no entiendo por qué tanta insistencia en la belleza, en ser bello o al menos parecerlo, en llegar a tener una imagen que cumpla con los cánones de turno, con las proporciones correctas y la armonía necesaria, como si la FEALDAD fuera un desecho que debemos tirar u ocultar, como si fuera un delito nacer, cargar con ese cúmulo de defectos que el azar destinó para ti, como si fueses un error que debe borrarse o morir, en el olvido... pero qué pasa si yo no quiero borrarme ya, si no quiero permanecer escondida, ni avergonzada, si no quiero sentir más culpa porque nada puedo hacer para remediarlo... qué pasa si quiero simplemente vivir, formar parte de este mundo sin andar pidiendo disculpas por ello, sin sentirme sancionada ni excluida... qué pasa si me dan ganas de hacer y decir cosas que nunca antes creí que me estuvieran permitidas, si por un rato me quiero liberar de esas amarras corporales impuestas por mi mente y la sociedad que la educa... qué pasa entonces si deseo, en este momento de rebeldía, desafiar todos los pronósticos, romper con todas las lógicas de conducta aprendidas, con todo el respeto que le tengo a la realidad y sus serios personajes... si de repente, de improviso, dejo de pensar en lo que es apropiado y lo que no y hago simplemente lo que siento, arriesgándome a cometer la peor estupidez... bueno, qué va, ya advertí que era una tarada y tengo derecho a equivocarme... ahora bien, si me equivoco a propósito... ¿podrían perdonarme?
jueves, junio 04, 2009
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1 comentario:
Es terrible todo esto
La belleza está demasiado sobrevalorada, lo peor, es que caemos TANTO en eso, lo peor... lo peor.
Saludos, muchacha, que el tiempo no te trate mal.
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