martes, septiembre 07, 2010

chau FEALDAD


Esta entrada es para reírme de mí misma. Así que mí misma... eres patética XD.
Resulta que de pronto y por esas influencias externas casuales (?) me ví desde afuera y dije wow, esto no puede seguir así. Como todxs quienes leen deben saber (o haber notado) yo desde hace mucho
tiempo tengo un rollo al que llamé FEALDAD (de ahí el nombre del mail, flog y toda la weá), que tenía que ver con mi obsesión por la belleza física (la imagen) y mis deseos frustrados de responder a ese ideal, siendo que no fui bendecida en ese sentido y estoy llena de defectos que me alejan de él. Bueno, entonces yo, en mi ingenuidad o más bien pendejería, me atormentaba con la idea de ser la única persona (al menos conocida) a quien le pasaba esto tan terrible, de ser tan condenadamente fea y tan admiradora de la belleza al mismo tiempo y tener que resignarme a envidiar a todas las mujeres que siendo bonitas carecían de mi problema. El punto es que si bien yo llevé al extremo este conflicto (a punta de escritura coprolálica y sesiones interminables frente al espejo y la cámara fotográfica), la mayoría de las mujeres que conozco (por no decir todas) lo tienen en alguna medida y no necesariamente va ligado a un defecto físico demasiado evidente (he oído a niñas preciosas quejarse por su rollo o arruga indistinguible aún para mis exigentes ojos), sino más bien a una condición socio-cultural o a una costumbre malamente arraigada entre las féminas: en esta sociedad, ser mujer y estar disconforme físicamente con una misma es una compatibilidad necesaria. ¿Los motivos? se me ocurren al menos 2:
1) El ideal de belleza femenino fundado en parámetros sumamente exigentes y cuasi nazis (alta, delgada, sin guata, pero mucho culo y tetas, etc., etc.).
2) Estar conforme con una misma es sinónimo de ser creída y a NADIE le agradan las creídas. Por ende hay que decir cosas malas de uno aunque no las pienses, para no pasar por creída... tirarse pa`bajo porque así caerás bien.
Entonces resulta que al final por integrarse a la dinámica y casi por solidaridad de género (?!!) todas las mujeres se encuentran feas, gordas, fofas, narigonas, orejonas, o alguna cuestión que se les ocurra. Y ahí vienen las re inseguras (como yo) que al escuchar que la mina con el manso cuero se encuentra gorda se imaginan obesas y suma y sigue... Al final es como un círculo de nunca acabar y por más que uno se arregle, se pinte o se opere (já para mí), siempre habrá otra más linda que dirá: "¡oh, pero qué fea estoy!", y ahí una como weona sintiéndose mierda otra vez y envidiando y la misma podredumbre de siempre.
De modo que la FEALDAD, que me parecía tan exclusiva, no es tal, sino más bien una exacerbación de la conducta típicamente femenina en esta sociedad. Quizás la única diferencia era que yo me tomaba demasiado en serio la autocrítica y por ende la weá se volvía invalidante en diversos aspectos (desde conocer gente nueva o acercarse a alguien, hasta la posibilidad de tener una pareja). Muchas mujeres, en cambio, asumen esa autocrítica más bien como parte de la costumbre y se conforman con escuchar de vuelta un "nada que ver" o cualquier negación que las conforte. Esa "vieja estrategia femenina" es justamente la que hace que nadie le crea a una cuando sinceramente expresa sus defectos, lo cual solía molestarme muchísimo (porque ¡¿cómo me dices que no me creo algo que me atormenta cada día?!), pero al final ¿qué más da? Si sea sincera o no la queja, no deja de ser pendeja (me salió verso XD); siempre será un producto de la misma idiotez colectiva... somos mujeres, tenemos que ser lindas, cumplir con determinados parámetros estéticos, no los cumplimos, nos frustramos, sufrimos y contagiamos la mierda.
Mujeres, hombres, transexuales, ancianos, niñas, etc. venimos en todos los tamaños y las formas y aunque haya ciertos acuerdos en cuanto a qué es bello y qué no lo es, siempre habrá puntos ciegos que permitirán lo inimaginable... Ese discurso quejumbroso y lamentativo respecto a la propia imagen es un vicio tremendo y estúpido que simplemente no puedo seguir fomentando. Puedo encontrarme todo lo fea que sea (o quiera), pero me privo del derecho de decirlo para frenar desde mi parte ese juego macabro del género de aspirar a imposibles y no encontrar jamás conformidad ni tranquilidad. Mi declaración final al respecto será entonces algo como: Soy fea ¿y qué importa? no dejaré que un defecto, por más grande y evidente que me parezca, termine por definirme. Por lo tanto, desde ahora en adelante, espero simplemente poder decir: "soy Tanya" y que el otro sea el encargado de descubrir qué diablos significa eso XD
P.S.: Por cuestiones prácticas no cambiaré el mail ni el blog, así que quedaré como fealdad en ellos XD.
P.S. 2: Mis escrituras seguirán siendo tonteras, porque soy una chicoca simple y este blog no pretende hacer grandes reflexiones ni llegar a conclusiones determinantes.

2 comentarios:

Carlos Peralta H. dijo...

Estar conforme con uno mismo no es sinónimo de ser creido y a los hombres nos gustan las mujeres que reflejan cierta conformidad con su vida y huimos a perdernos si observamos exceso de crítica o inclusive, de autocrítica. De crítica por miedo a llegar a ser la diana de sus dardos y de autocrítica porque es muy latoso y deprimente estar con alguien que no se encuentra nada bueno. El equilibrio entre el yin y el yang es una meta difícil pero no imposible, lo que no es igual que transitar exclusivamente por las frecuencias intermedias como diría Julito (Cortázar, no Martínez), es un equilibrio dinámico, más bien la sumatoria final de quienes vamos por la vida tocando ambos extremos del espectro.
Aquello tuyo sobre el amor no es menos que precioso. También leí una historia de amor muy poética que me refuerza la convicción de que lo tuyo son las letras... y no voy a seguir porque se va a notar que soy tu papá.

Melu dijo...

Excelente! es una declaración hermosa, como la canción de la cuncuna amarilla, pero mucho mejor...porque "no quieres ser como ellos", quieres ser como Tanya y eso me agrada.
A mi me da lo mismo si eres creída, de hecho me gusta la gente creída, que se cree su cuento y hace que los demás se lo crean...porque en el fondo esto no es más que contar y contarse cuentos...y en eso (lo sé y lo intuyo) eres increíble.
Espero que este "nuevo tomo" de la historia de Tanya se extienda al infinito para que nos deleites con las mejores historias y te acerques cada vez más a esa Tanya que sueñas ser.

Intentaré seguir tu ejemplo, inventando un juego: Cada vez que se me ocurra decir esas tonteras lateras acerca de mi, me obligaré a decir algo bueno...y no esperar que los otros se decidan a aceptarme como soy...y así acabar con ese maligno juego de la autocompasión.

Un abrazo bloguero. =)