domingo, junio 08, 2008

Mi cuento traumático



Una amiga le echaba la culpa a las películas Disney de uno de sus traumas adultos. No se trataba (como podría pensarse) de algún mensaje subliminal maligno transmitido por éstas, sino más bien del mensaje explícito que muchas de ellas comunicaban: cada princesa termina encontrando a su príncipe azul y viven felices para siempre. Yo no le daría a Disney todo el crédito por eso. Creo que esa falacia viene desde mucho antes, más específicamente de los cuentos de hadas en los que las películas del ratón se basaban. Para mí que los cuentos de hadas tienen la culpa de muchas de nuestras frustraciones adultas. Así como nos ayudan a soñar, nos conducen a futuras decepciones. A mí también me pasó. La diferencia es que el cuento que me traumó a mí no tenía nada que ver con príncipes ni princesas. Mi cuento traumático fue otro, mucho más “inocente” en apariencia: “El patito feo”. Pobre patito, cómo sufría él. Era el feo de la familia, el rechazado, el burlado. No se parecía a sus hermanos ni a los otros patos de la laguna. Era tan vilipendiado por su aspecto, que tuvo que marcharse, autoexiliarse, de pura vergüenza. Pero como en todos los cuentos de hadas, el patito tuvo su recompensa. Tras mucho sufrir y andar solo por el mundo, consiguió crecer y convertirse en un hermoso cisne. Encontró a otros cisnes, aves hermosas como él y vivió feliz para siempre. Bien por el patito, que al fin y al cabo no era patito ni feo, no por siempre, al menos. Entonces yo, que leía ese cuento, con lágrimas en los ojos, pensaba: algún día mi FEALDAD acabará, algún día me convertiré en cisne y adiós rechazo. Pero no, la vida no es un cuento de hadas. No hay príncipes ni princesas para muchos, no hay plumas blancas y relucientes para mí. Crecí y continué siendo un patito feo. Peor todavía: un pato feo, crecido ya, sin la ternura e inocencia de antaño. Y más aún: nunca encontré a otros como yo. Así el cuento se acaba y yo sigo sin encontrarle moraleja. Tal vez la única moraleja posible sea ésta: los cuentos de hadas no son más que eso, cuentos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

son bacanes los cuentos de hadas
yo he vivido por ellos todos estos años de mierda
y no, no eres el único patito feo
ni tampoco has perdido la inocencia
además patito feo en comparación a qué?
a toda la sarta de mierda estulta que puebla las ciudades
a toda esa manga de egrupidos que abunda en tu ciudad?
pfff
si es así
prefiero que seas siempre el cisne oculto
te amo washa

Elisa Arellano dijo...

Creo que tú eres la que no quiere salir de esa convicción. Creo que te empeñas por creer tú versión de las cosas, y haces oídos sordos a cualquiera que piense aunque sea un poco diferente. Los otros pájaros te aceptan, pero eres tú la que los rechaza. Si tan solo te dieras un día, uno solo para verte con los ojos del resto, todo sería diferente. Pero siento que no quieres, al punto de que prefieres sentirte mal a darte una oportunidad.

Anónimo dijo...

Me encantas oligofrenica, tu blog no es pretencioso como el de varios niños de fil. y hdes.
A veces me das un poquito de pena pq te tiras mucho para abajo. No creas que eres la unica patit@ fe@, hay varios con los cuales puedes llevar una existencia alegre.

Respecto de los cuentos, yo creo que son las maneras de la cultura de superar sus dolores. En efecto, el principe azul como hombre perfecto para las niñas; el patito feo que esconde una belleza.... esas son maneras de esconder la triste realidad: las solteron@s existen, parejas donde no hay amor existen, gente fea eternamente y en muchos aspectos existen, etc. El mundo esta construido de fantasias que tratan de adornarlo, la más grande de todas: la religión.

salu2