
El otro día me entregaron mi primer rojo y tuve una sensación extraña... por un lado estaba emocionada (las primeras veces son emocionantes, supongo), y si bien no me sentía orgullosa ni nada, tenía como ganas de celebrarlo, considerando que en 22 años de vida nunca había vivido esa experiencia... Por otro lado, suponía que era una nota muy bien merecida, considerando que no estudié como debía y que tras salir de esa prueba ya sentía el peso del fracaso sobre mis hombros, pero a diferencia de otros fracasos no me supo amargo, sino un tanto natural, como si fuese ley de la vida pegarse un porrazo pseudointencionado cuando la flojera y la dejación te ganan. En el curso de la semana no pensé más en mi rojo, ya que tenía otras preocupaciones (mi sobrinito, principalmente, a quien hago en gran parte responsable de mi relajo al conocer la nota), pero hoy me enteré de mi segunda nota en el ramo, en donde sí había estudiado y pensé que me iría mucho mejor, pero no fue así, sólo superé la barrera del rojo, pero nada aceptable para mis estándares cuasi escolares de medición de rendimiento académico. Debo reconocer que fue un golpe, no muy duro, claro, pero mucho mayor que el del rojo, fue como si la nota me dijera que el rojo no había sido la mera causa de no estudiar, sino la consecuencia lógica de no ir a clases y desentenderme del ramo, y que mi paupérrimo azul era una propagación de ese sentido a mi pseudoestudio nocturno-zombie. No sé, creo que con el tiempo uno pierde ciertas habilidades, o como que la oligrofrenia te va venciendo hasta que ya no puedes contra ella, ni siquiera en las pruebas, en donde mejor la he sabido disimular a lo largo de los años. Aún me falta una nota, pero algo me dice (probablemente que lo hice a la rápida en una noche de sueño) que me fue bastante mal, quizás ni el examen pueda salvarme de repetir el curso (y el año), lo que en realidad debería preocuparme, pero por alguna razón no me preocupa demasiado, es como si de pronto creyera en las jugadas del destino, como si creyera que de tanto autoconvencerme de que no podía, efectivamente no pueda...
¿Qué haría en ese caso? Reír, supongo, reír y resignarme a recomenzar, a dar un año absurdo como redención de la flojera, a trabajar, si mi currículum de media página me lo permite, y a disfrutar a mi sobrino lo más posible, que a estas alturas viene a ser lo más importante en mi vida. Quizás hasta pueda tomar un curso de peluquería y ser, como soñé cuando niña, una peluquera, cambiarles el look a las señoras divorciadas y rodearme de peluqueros gay, que después de todo son como mi alter-ego; tal vez entonces ellos me ayudarían a transformarme en travesti, uno de mis sueños frustrados, y podría hasta inventarme un nombre artístico...
Bueno, eso se me ocurre por ahora, si alguien más tiene una idea para mi futuro incierto, puede comentarla akí, pero por favor no hagan comentarios densos, estoy tratando de ser light de espíritu, ya que no he podido ser light de cuerpo.

5 comentarios:
viva el primer rojo!!
viva la astenia!!!
y vivan los peluqueros gays, siempre y cuando corten bien el pelo (no como esos peluqueros que tu les dices "cortame las puntas" y terminan sacandote 30 cm de largo)
ap,
y vivan las fiestas de pelucas y las piscinas nocturnas!!!
Eran 8 textos para la prueba de hoy, ramo que depende de esta prueba...
preste 4, uno no lo fotocopié, uno de los que me quedó no era necesario leerlo, y otro ya lo conociá... es decir, no leí ni una wea!!
ahora preparo mi tenida dominguera para pararme frente al pelotón de fusilamiento...
espero que Verdugo(apellido de mi profe) se apiade de mi...
Ya sabes lo que pienso pero sé que prefieres que lo escriba...
(En esta parte de la redacción me hablas por msn y me adelantas las últimas noticias acerca del ramo en cuestión)
Qué bueno que tengas esta experiencia tan normal en el ocaso de tu vida universitaria. Qué bueno por dos razones: uno, pues estoy segura de que te esforzarás y saldrás airosa de la situación; dos, y ésta es la más importante, porque te enseñará a valorar más todo lo bueno que te pase aún cuando a otros a tu juicio les vaya mejor. Supongo que aprender eso te acompañará y te servirá siempre, no obligándote a cuestiones que es inhumano cumplir...
Pase lo que pase, sabes que las cosas importantes siguen igual... verdad?
Un abrazo hermana querida.
Washita rica.
el primer rojo siempre se vive a concho. y sí, es una experiencia casi rebelde, como sentirse rudo porque te fue mal y no te importa. es como comer helado en dieta, no sé.
xD
and then... llega esa mala nota para la que sí te rompiste el trasero (en una medida algo light, pero igual no más) y te sientes loooooser. .____.
a veces son buenos los porrazos. nos enseñan que no importa qué tanto te esfuerces... siempre se puede un poquito más. muchas veces nos hacen más humildes y nos demuestran que no todo está dicho y escrito, y menos asegurado.
Bueno, si Lindsay Lohan pasó tres veces por rehabilitación y sigue regia... por qué nosotros no?
besitos mi querida.
p.d.: yo también me quiero travestir cada vez que escucho Garbage... no sé, algo tiene Shirley Manson que me provoca ese-no-sé-qué.
Tiene razón the plastics, uno se siente hasta bakan por sacarse un rojo y no improtarle, pero por experiencia propia recomendaría el sentimiento de culpa. Pq el no darle importancia a las notas se vuelve un vicio y al final cagas como me pasó a mí.... en todo caso si es tu primer rojo en cuatro años, ya te salvasté!
Las fotos son tuyas? de ti?
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