- hablar
- callar
- leer
- escribir
- disfrazarme
- actuar
- chamullar
- envidiar
- gritar
- llorar
- andar en bici
- cocinar
- reírme de mí misma
- confiar
- perdonar
- arriesgarme
- bailar sin vergüenza
- disfrutar el ridículo
- mi atracción por las mujeres
- que no era asexuada (después de todo)
- manejar
- ordenar
- decidir
- controlarme
- perdonarme
- aceptarme
- superar mis fracasos
- reconocer mis triunfos
- creer que es posible
- besar

3 comentarios:
Nada de idiota, hijita. Me fascinó esta entrada. Dices todo lo que conversamos siempre, pero ordenadito así se lee delicioso por muchas razones, principalmente porque me permite hacer hincapié fantasiosamente en cosas que, charlando, nos distraerían de los problemas centrales e importantes. Entonces mientras bebo té pasado de sucralosa y oigo al gorrioncito de mi querido París, reparo en que te clasifiques como alguien que aún no sabe besar y que tal vez hasta dude de alguna vez aprender. Esto me remite a mi más tierna infancia y adolescencia, y a la tuya también incluso, cuando nos gustaba esa película como en primero medio, que era mucho más vieja pero que siempre pillábamos en el cable, de las hermanas que vivían en un campo gringo, y la chica se enamoraba del recién llegado joven y apuesto con el que finalmente se acostaba la hermana mayor. Buena o mala cosa, poco después lo atropellaba un tractor. Y yo insistía en imaginar que un dolor así no era posible en nuestras vidas cuando sólo teníamos 18 años. Pero era. En fin, a lo que iba era a esa escena en que la chica le pide a la grande que le enseñe a besar, y entonces practican con el dorso de la mano. Yo confieso por primera y última vez que traté en casa muchas "beses". Por la misma época, en que leíamos Revista Tú, contesté un test acerca de qué tan buena besadora era, y salió que pésima, porque no anudaba chicles con la pura lengua. Entonces yo déle que practicar y practicar... conmigo misma, obvio. En Fb hace poco respondí uno de qué tan buena en la cama era. También pésima. En fin, un desastre que no debería haber escrito todo esto. Pero eso lo veo ahora. De pendeja me preocupaba secretamente, mientras fingía que no, y tú, mostrabas sensatamente que a ti sí no te importaba, porque decías que sólo locos y tontos podrían fijarse en ti, y como tú no te interesarías en ninguno de ellos, era inútil que tocáramos dichos temas en forma vivencial y recíproca. Como eres misteriosa, sólo hoy al leerte confirmo mis sospechas de que no eres ameba y de que te cuestionas la técnica del beso. Déjame decirte que es como andar en bicicleta. Igualito te va a pasar. Ojalá que no termine gustándote y sirviéndote tanto. Te necesito orgullosa para el resto de mis días.
Ahora vente pronto a Santiago que te echo en falta, chica.
si querés te enseño a besar... pero no le cuentes a nadie, que me puede traer problemas
Para el post anterior: no, gracias, buen@ samaritan@. Si no sé besar es porque no lo necesito. Para qué aprender aquello que nunca vas a usar, ¿no te parece?
Publicar un comentario