lunes, junio 28, 2010

Amar, simplemente



Si hay algo de lo que nunca podrán acusarme es de mezquindad, específicamente de mezquindad de amor. Soy consciente de muchos de mis defectos, probablemente de más de los que debería, pero sé, en esa sabiduría secreta e íntima, que mi amor nunca ha sido ni podrá ser mezquino, aunque por momentos el exceso de atención en mí misma me lo haya hecho dudar. No tengo la menor idea de si eso me convierta en una mejor persona, tampoco es que me importe mucho serlo, he conocido a buenas personas que sufren tanto que no me parece un muy buen canje. Sólo sé que a algunas personas les puede molestar este amor aparentemente excesivo, por lo imprudente, por lo desbaratado, por lo iluso... tal vez estas personas suelen asociar esas demostraciones de afecto a lo fugaz y le temen a lo fugaz como al mismo demonio. Pero ¡qué demonios!, pienso yo, el tiempo no es medible en el amor, uno puede amar días, meses o años y la intensidad no se afecta, no se vence... ¿no es después de todo la vida misma un momento, una fugacidad? Que no sea capaz de prometer un para siempre inamovible no quiere decir que no ame con todo mi ser, es simplemente que entiendo que uno no maneja esas cosas... no como quisiera al menos... a mí el amor me llega y me desborda impidiéndome ver las justificaciones y los límites, esos indefinibles principios y fines (¿existirán acaso?). A mí el amor me viene de repente, me ataca con ese bienestar indescriptible y esa atadura firme que va quitándole poder al pensamiento. Yo amo y debo manifestarlo, no sé guardarme para mí esos sentimientos... no puedo y francamente no quiero ser mezquina ni cobarde en el amor, no me refugiaré en mí misma sólo para evitarme una desilusión o un desencanto, yo amo y lo expreso aunque al otro le parezca inapropiado, aunque crea que se trata de una farsa, o una exageración. Y pienso que más bien quien se mide y se conserva tanto es un farsante o un cobarde, quien no se deja invadir, corroer, corromper y prefiere quedarse ensimismado o esperando señales que le vengan desde afuera, cuando el amor sólo puede sentirse dentro de uno y no tiene otra salida que manifestarse. Todos a quienes amo lo saben y no dejaré de demostrárselos... más aún ahora que sé que viene en camino alguien que merece llegar a un mundo cargado de amor. Un mundo lo más auténtico posible, lo menos hipócrita y mesurado, lo más estimulante que pueda ser.
Para ti, Margarita, estas palabras, para ti que estoy segura vienes del amor más intenso y te encontrarás conmigo en el abrazo más fraterno. A ti, pequeña, a quien ya amo de la única forma que sé hacerlo: con todo mis sentidos, con todo mi ser.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermoso :D... simplemente, hermoso. Realmente es genial poder amar y expresarlo sin temor de que todos te observen mal, sólo por estar amando a alguien a quien quieres mucho, sea quien sea. Realmente está muy bien expresado todo y es hermoso completamente. Ya me imagino que Margarita estará llena de felicidad al saber que lo que más tiene en este pequeño mundo, es amor, que en el fondo, es lo que más vale y lo que los que son "buenos" -por decirlo así-, quieren.
asdfwsnm